Cómo (no) hacer fotografías de mi casa

Desde APAREJADORSTUDIO proponemos soluciones como la elaboración de planos y modelados en 3D para impulsar la venta o alquiler de un inmueble, pero queremos ayudar igualmente con consejos básicos que cualquiera puede seguir para ayudar a mejorar la imagen que queremos proyectar a los potenciales clientes.

Una vivienda debe “entrar por los ojos” cuando sale en los resultados de una búsqueda (bien hayamos filtrado por precio, por ubicación…) por lo que si no es atractiva, el visitante perderá rápidamente el interés.

La forma inmediata de evitar esto es utilizando suficientes fotografías y de calidad. Una vez captada la atención, se dedicará más tiempo a leer descripciones, ver planos, condiciones… pero debemos esmerarnos en mostrar unas fotografías idóneas.

A continuación, os proponemos una serie de consejos, que aunque parezcan obviedades, no siempre son tenidos en cuenta, provocando auténticos museos de los horrores (a las pruebas nos remitimos)

Primero y antes de nada, procura ordenar la estancia. Y por ordenar nos referimos a despejar el exceso de trastos, adornos y cachivaches que todos solemos tener, aunque los usemos a diario: Lejos de proporcionar un ambiente familiar o acogedor, dan fácilmente la impresión de recargado: Una planta le dará un aire fresco a la foto, muchas darán sensación de invernadero y resultará agobiante; Un cuadro resulta hogareño o con clase, muchos recargan el ambiente, nos distraerán y distorsionarán las proporciones (seguro que no hay dos del mismo tamaño); Un jarrón o motivo ornamental en una mesa equilibra el ambiente, muchos adornos darán la sensación de desorden y con ello suciedad.

De igual modo, una mesa con únicamente un ordenador inspira comodidad y concentración, pero lleno de papelotes parecerá estresante y pequeño.

La cocina, por supuesto, deberá estar limpia (sí, la grasa se percibe en las fotos) y con las encimeras despejadas. Si tenemos demasiados aparatos por medio parecerá pequeña y, lo sea o no, debemos evitar esta sensación.

En segundo lugar, la fotografía que realicemos que tenga suficiente calidad: Cualquier móvil moderno es muy buena opción y cada vez es menos habitual ver fotos en baja resolución o con muy baja calidad, pero todos nos hemos encontrado con fotografías en las que no somos capaces de distinguir si hay gotelé o pintura lisa. Un mínimo de previsión será suficiente en este sentido.

Para aumentar la profundidad de campo en la fotografía conviene usar un objetivo con buen angular (si nuestra cámara lo permite, las estándar de los smartphones suelen bastar), pero sin abusar: Evitar a toda costa el ojo de pez, distorsiona la imagen y lejos de mostrar toda la estancia, dará la sensación de “imagen trucada”, haciendo creer que la estancia es minúscula (aunque realmente lo sea), que queremos engañar, provocando la inevitable huida del posible cliente.

La iluminación es clave para transmitir profundidad, sensación de espacio y limpieza. Aunque sea de día, conviene tener las luces encendidas para “rellenar” más la fotografía. Además, hay que evitar las tomas a contraluz: Para que salga una ventana, recomendamos correr las cortinas o el estor, así se filtrará y suavizará la luz, dando calidez y evitando problemas de exposición (efecto que provoca que quede muy oscuro el interior, o sumamente iluminado el exterior).

Por último, pero no por ello menos importante, el ángulo de la toma: No debe realizarse ni desde muy alto, ni desde muy bajo. Una foto a ras de suelo generalmente destaca alguna pelusa o motas de polvo (por limpia que tengamos la casa) y puede provocar una distorsión del espacio. De igual modo, las fotografías altas empequeñecerán todo y dará sensación de techos bajos. Huir de las fotografías artísticas (giradas, a través de vidrieras, entre plantas…) en exceso, porque no sólo no aportan valor adicional para percibir el ambiente de la habitación, sino que distraen precisamente de nuestro objetivo. Debemos situarnos, eso sí, lo mas en la esquina que nos sea posible para captar la mayor parte de la estancia sin otros artificios (insistimos en EVITAR el “ojo de pez”). Si aun así perdemos detalles que consideremos importantes (armarios, estanterías, ventanas…), otra foto desde la esquina opuesta lo solucionará y de paso agradará a nuestro visitante al tener más variedad.

Además, aunque sea de Perogrullo, nunca, bajo ningún concepto, debemos aparecer en las fotografías, ni nosotros en los espejos o superficies reflectantes, ni los habitantes de la casa: Esperad a que vuestro hijo o el abuelo salgan antes de hacer la foto, por favor.

Esperamos haber ayudado un poquito a mejorar la imagen de vuestra vivienda con estos consejos, si tenéis cualquier duda o sugerencia, no dudéis en comentar. Mucha suerte con la venta o el alquiler.