Por qué aparecen humedades en mi casa

Tarde o temprano, a casi todos nos surgirá algún tipo de humedad en casa. La verdad es que es un problema bastante frecuente, más de lo que se pueda pensar a priori, y es que son varias las causas distintas que pueden producir la aparición de las indeseables humedades.

Fuga de agua

La primera de ellas, no por frecuencia sino por lo “escandaloso” de sus efectos, es la rotura de alguna conducción de aguas (ya sea suministro o evacuación). Muchas personas, sobre todo si no tienen experiencia en este campo, tienden a contemplar ésta como la responsable de sus humedades, pero lo cierto es que lo más probable si realmente se ha producido una rotura es que nos aparezca una gotera o incluso chorreando como una catarata. De hecho, ésta será la principal pista para descartar o confirmar que el agua procede de una fuga de una conducción.

Filtraciones

Otra posible causa de humedades son las filtraciones. Las filtraciones pueden provenir a su vez de una junta mal sellada en el plato de ducha del piso de arriba, de la propia humedad del terreno, o de la rotura de una conducción externa pero cercana a nuestra vivienda (según el INE, el 16,7% del volumen de agua distribuido se pierde antes de llegar a los consumidores) por lo que puede ser más difícil localizar su origen. Sin embargo, se caracterizan por ocupar extensiones en paredes o techos con tendencia a crecer y un flujo de agua moderado que permite la aparición de desconchones y mohos si se dejan bastante tiempo. Una correlación con el clima o las precipitaciones nos confirmará este tipo de patología.

Capilaridad

Las humedades producidas por capilaridad, tienen ciertos aspectos en común con humedades-por-capilaridadlas filtraciones anteriores, pero su origen radica esencialmente en malas técnicas constructivas. Para los que no sepáis lo que es la capilaridad, os contaremos brevemente que se trata de una propiedad de los líquidos en virtud a la cual, puesto en contacto con un sólido con forma tubular o de dos láminas muy próximas, le permiten ascender desde su posición en reposo. Esto se puede ver muy claramente cuando acercamos por ejemplo un tozo de papel de cocina al agua de un recipiente: Con sólo sumergirlo un poco, el agua comienza a ascender como si el papel lo chupara. Pues con la tabiquería de nuestra casa puede suceder lo mismo (el yeso es sumamente higroscópico), si no está convenientemente aislado el suelo (la solera bajo el suelo) del terreno. Se distingue de las filtraciones precisamente porque su forma siempre nace desde los rincones de unión entre tabiquería y suelo, y discurre siempre en sentido ascendente y hacia los lados.

Condensación

Por último (pero no por ello menos importante), queremos hablar de la forma más compleja decondensacion espejo humedad que podemos ver en una vivienda, y es la condensación. Todos hemos experimentado la condensación al darnos una ducha bien caliente, dejando empañado el espejo del baño (y los azulejos, aunque no lo percibamos de manera tan evidente). La condensación se produce por la saturación (exceso) de partículas de agua en el aire: El aire tiene la capacidad de retener en suspensión más o menos cantidad de agua en función de su temperatura (a más calor más capacidad, y al contrario), y el exceso tenderá a precipitarse sobre las superficies más frías con las que entre en contacto (en realidad el aire que se encuentra muy próximo a una superficie fría siempre estará más frío que el resto del aire de la habitación, y eso provoca que comience ya a condensarse).

grafico psicometrico
Gráfico Psicométrico, útil para calcular temperatura de rocío

Las paredes de nuestros cuartos húmedos, suelen estar revestidas con materiales (pétreos, cerámicos) que soportan bien la condensación y no causa mayor problema.
Sin embargo, en ocasiones se producen condensaciones en otras paredes que incluso pueden llegar a confundirse con filtraciones y fugas de agua. ¿Por qué se producen estas indeseadas condensaciones? Pues por el mismo principio que lo explicado anteriormente, aunque no resulte tan obvio como al convertir el cuarto de baño en una sauna: Supongamos que el aire de nuestra habitación está a una temperatura de confort, digamos, 22ºC y 60% de humedad. A esta temperatura, cada kg de aire contiene aproximadamente 12 gr. de vapor de agua. Puede parecer poca cosa, pero resulta que si este aire lo enfriamos hasta los 14ºC, alcanzamos el 100% de saturación de humedad, es decir, el aire está al máximo de su capacidad de “sostener” el vapor de agua. A partir de ahí, si seguimos bajando de temperatura se producirá condensación y es lo que se llama el punto de rocío.

resulta bastante habitual que estando dentro de una vivienda con unos acristalamientos deficientes, al despertar por la mañana veamos gran cantidad de agua condensada en las ventanas

En una primera instancia, podríamos pensar que no es gran cosa, total, con no dejar bajar la temperatura de la habitación de los 14ºC (y estaríamos pasando muchísimo frío) se soluciona. Pues bien, pensemos en una vivienda vacacional, en un clima frío: Estamos a una temperatura y humedad agradables, de confort, y al llegar el domingo abandonamos la casa. Ésta, si no ventila (lo más probable, dado que la dejamos cerrada) mantendrá el nivel de humedad que había, pero la temperatura descenderá paulatinamente. Más adelante, posiblemente apreciemos la aparición de mohos en alguna pared, y erróneamente echaremos la culpa “al clima” o, peor aún, al constructor. También resulta bastante habitual que estando dentro de una vivienda con unos acristalamientos deficientes, al despertar por la mañana veamos gran cantidad de agua condensada en las ventanas: Éstas se han quedado frías en la madrugada, pero dentro teníamos constante la temperatura (calefacción) y humedad (sin ventilación), incurriendo en un fenómeno similar al del espejo del baño.

La condensación puede ser especialmente acusada en zonas con puentes térmicos, sobre todo si tienen una notable diferencia de transmitancia térmica con respecto a las partes aisladas correctamente, y puede provocar mohos, desconchones y hasta pequeños charcos en el suelo. Además, si la elección del aislamiento térmico no es la adecuada, podemos provocar que las condensaciones no se den en la cara visible sino en una capa intersticial de la pared, lo que provocará a la larga un círculo vicioso de patología, con humedad e incluso pudrición oculta, que a su vez causará más deficiencias en el aislamiento térmico…

Hablaremos en sucesivos artículos de este tipo de humedades y los puentes térmicos, dado que su solución no siempre es fácil, las técnicas y productos milagrosos rara vez llegan a hacer algo (positivo), e incluso podemos generar su aparición donde antes no las había por el simple hecho de intentar mejorar el aislamiento de nuestra casa.